Yo soy "granaino", como decimos por aquí. Además nací cerca de la parroquia de Santo Domingo y por más señas vivo muy cerca de la capital. Todo esto sólo lo comento para indicar que conozco Granada y que paseo con frecuencia por Granada, pero siempre se lleva uno sorpresas.
Hace bastantes meses, callejeando por la zona alta del Realejo, lo que llamamos el barrio de la Antequeruela, a los pies de la Alhambra, me encontré, sin esperármelo, en un lugar singular de vistas privilegiadas: la Placeta de la Puerta del Sol, cuyo origen se debe fundamentalmente a la existencia en esa zona de una puerta de entrada a la Alhambra, pero que actualmente no existe (ver la Guía de Granada de Antonio Gallego y Burín).
En realidad, con este artículo sólo quiero destacar uno de los muchos rincones insólitos que Granada posee, además de la Alhambra, el Albayzín o su centro, y que están dotados de esa belleza que produce lo desconocido incluso para los propios "granainos" que, como me ha pasado a mi, he tardado un par de años en volver a localizar, debido a su inrincado acceso, en el centro del barrio de la Antequeruela cargado de historia, íntimamente relacionada ésta con la ciudad de Antequera.
Por tanto, y resumo, con esto sólo animo a cualquiera, "granaino" o foráneo, a perderse por los rincones de Granada, que como el que presento aquí, abundam por toda la ciudad.